Chocolate y otras cosillas mágicas

Esta mañana a eso de las 9 me ha despertado una suave música y mi chico que entraba en la habitación para darme un beso y decirme que el desayuno estaba listo. Mientras saboreaba el café me he tomado unos minutillos para saborear el momento y sentirme afortunada. Le he dado un beso y las gracias.

A las 11 tenía cita en La Botica de la Abuela,  del Casco Viejo, mi amiga Carmen me ha regalado una sesión de chocolaterapia.  Ana se acerca con una sonrisa y me invita a que la siga a la cabina de masaje, un espacio pequeño y caliente (hoy hace muuucho frío en Bilbao) . Me deja un momento a solas para que me prepare y me tumbe el la camilla. Mientras la espero me vuelvo a sentir afortunada y me acuerdo de Carmen, y lo bien que me conoce para hacerme este regalo.

Ana entra con un cuenco de chocolate caliente y me explica todos los beneficios que tiene para el cuerpo y el espíritu mientras me lo va repartiendo por todo el cuerpo, a los dos minutos soy incapaz de seguir la explicación y me entrego al aroma que llena el cuarto y mis glándulas olfativas. Creo que entiende enseguida que no soy de las que necesitan conversación y se calla mientras me llena todo el cuerpo con chocolate… cuando acaba me envuelve en plástico, me tapa con una toalla, me ofrece un trocito de chocolate para llevarme a la boca, pero no lo necesito y me deja 20 minutos dándome ese baño sensorial acompañado de una suave música…

El tiempo se pasa volando y cuando vuelve me retira el chocolate con una delicadeza extrema, poco a poco, con una toalla caliente. Me recuerda que antes la gente se bañaba así y me doy cuenta del daño que  han hecho las duchas rápidas… que alguien se tome la molestia de calentar agua y lavar todo tu cuerpo con una toalla es una experiencia MÁGICA.

Para acabar me da un masaje con aceite de almendras. Todas las células de mi cuerpo saltan contentas, la sensación  se parece mucho a… al chupinazo de San Fermín, por citar un ejemplo conocido…

Me despido dándole las gracias. Creo que Ana es una de esas personas que disfrutan con su trabajo, y se nota en cómo te pregunta suavemente si está muy caliente mientras te reparte el chocolate, cómo se detiene en taparte para que no te quedes fría, y cómo no escatima en el detalle de que desaparezca todo rastro por pequeño que sea…

mmm GRACIAS

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5 thoughts on “Chocolate y otras cosillas mágicas

  1. Ay, éste también fue un detalle sorpresa de mi novio en uno de nuestros aniversarios, ¡qué bien, qué olores, qué sensaciones!
    Cuando acabe mi sesión de limpieza de hoy, voy a lavar mi cuerpo con agua caliente y una toalla.

  2. Aún recuerdo cuando vivíamos juntos y por indicación tuya me tomé un baño calentito y relajante, de esos que te das cuando eres más pequeño y aún recuerdo la sensación de meter el pie poco a poco en la bañera con un ambiente rodeado de velas, te prometo que se me hizo inolvidable, gracias por proponerme en aquel entonces hacer una cosa tan sencilla.
    Besicos

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