Entreno. Día 38.

Caminar 50´Cuesta arriba y disfrutando.
Ahí es nada.
Como es en plan disfrute puedo ir acompañana, así que ayer por la noche quedé con LA VOZ que saldriamos juntos.
Desayunamos y nos lanzamos a la calle a la hora en que la gente de los after.

Pásame la laca, cari

Llevo unas botas de trekking que pertenecen a la colección “calzado que no es de mi número” y son de los más incómodas, para cuando llego al puente del ayuntamiento no puedo ni con los cordones. Decido apretarmelos a ver si es más fácil levantar los pies. Vamos a subir a Artxanda.

La voz en el puente alfombrado

Cruzamos el puente de la discordia en el que no sé cuantos jubilados se han partido la cadera y vemos que ahora está alfombrado…  es lo que tiene poner pavimento resbaladizo en una ciudad en la que llueve un día sí y otro también.

Hoy hace CALOR y eso que todavía no hemos empezado la escalada…

Matiko pa´rriba. Bien.

Llega un momento que para seguir la ascensión nos vemos obligados a coger un ascensor, por que el camino se ve cortado por el invento. Sube también un señor de 80 años y 300 kilos que al parar el ascensor sale como si fuese Fernando Alonso llevando a Hamilton detrás.

Seguimos subiendo, sa acaban los edificios, empieza el verde. La cuesta se pone sería.

Rodillas arriba,¡¡¡ hop, hop, hop!!

Otro jubilado cargado con dos cajas (diosmiodemivida ¿¿qué come esta gente??) sube tranquilamente y nos cuenta que viene todos los días y que no tiene otra cosa que hacer en toda la mañana. Seguimos subiendo. La cosa se pone REALMENTE seria.

Bilbao a mis pies

La Voz me saca unos metros. Yo a mi marcha. De vez en cuando, cuando me llega la sangre al cerebro, me acuerdo que este paseo es para disfrutar. Respiro y disfruto jurando en hebreo.

En estos momentos acabo de entender por qué escupen los chicos.

Miro a un lado y a otro. Escupo y me cago en lo más barrido.
No puedo con el pelo. Es oficial. Me paro a mirar el paisaje. El jubilado a su marcha…

¡¡Por el amor dedios!! ¿Es que esto no se acaba nunca?

De repente en medio del puto monte unas mesitas y unos bancos. Si no fuera por que quiero terminar de disfrutar YA me quedaría aquí un buen rato.

Sigue la ascensión hasta que hacemos cumbre. Como puedo llego hasta el funi y bajamos lo subido en menos que canta un gallo…

Han pasado 32 horas y todavía me queman las piernas…

Tíos buenos: 1 (2 si contamos el vermut de después del entrenamiento)

Señores jubilados: 2 (2789 si contamos el vermut de después del entrenamiento)

Txakolí: CERO (dos si contamos el vermut de después del entrenamiento)

Dependientas que te dicen que no hay camisetas de tu talla: CERO (1 si contamos las compras de después del entrenamiento)

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