Sembrar. Segunda parte.

La carta.

Solo coger papel y boli para reescribir la carta a mano me parecía un acto de extrema intimidad y amor. En los tiempos de la inmediatez, buscar un tiempo para el papel y boli, escribir en limpio, sin torcerme… no todo el mundo se merece tal atención…

Diosas ¿quien merece esa atención?

Mucha gente, la verdad que a mi alrededor muchiiiisima gente es merecedora de mi tiempo y de mi amor pero tengo que elegir a 10. Y aquí vienen las primeras resistencias. Los primeros miedos.

No todo el mundo va a entender mi carta.

Tengo miedo a ser rechazada.  Elijo destinataries. Escribo las cartas. Compro los sobres y los sellos. Envío las cartas.

Tengo miedo.

Tengo miedo a las reacciones.

Hay una carta que escribo y no envío por miedo a que se confundan mis sentimientos.

Hay una carta que escribo 7 veces antes de poder enviarla.

Empiezan a llegar las reacciones. Hay de todo. Enfado, alegría, hacer como que no se ha recibido…

De las 10 cartas que escribo solamente una persona me dice que va a seguir con la cadena.

De las 7 personas que hizo el taller solo una confiesa haber escrito y enviado las cartas.

¿qué nos pasa?

 

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