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¡¡¡Arriba las Gordas!!

Ayer completé los 3.200 metros de la Travesia de Plentzia.
Captura
Los últimos 50 metros se los dediqué a todas las GORDAS.
A todas las que hemos pensado que nuestro cuerpo no sirve para el deporte.
A todas las que nos hemos negado la libertad de movimiento porque creíamos que nuestro cuerpo no era digno.
A todas las que hemos pasado vergüenza el primer día de playa.
A todas las que nos han mirado con desprecio el primer día de spinning.
A todas las que nos han dicho “aquí no tenemos tu talla”
A todas las que alguna vez en su vida han hecho dieta
A todas las que siempre están a dieta
A todas las que siempre se sienten mal por saltarse la dieta.
A todas las que han visto ffotos de hace 10 años y se han dado cuenta que entonces NO estaban gordas.
A todas las que alguna vez no se han sentido dignas  por no tener el aspecto físico que la sociedad aprueba.
En cada brazada pensé en los “No puedes” “No comas pan” “No parece que hagas ejercicio” “No es por estética, es por salud”, etc.
Pensé en todas las veces que no he tratado bien a mi cuerpo, en todas las cosas que me he dicho que son las mismas que oigo todos los días a mi alrededor:
Tengo que adelgazar
NO me acepto
¡Huy!esto no que engorda
¡Ay! estoy muy gorda.
Mañana empiezo la dieta
Estoy a dieta
Eres guapa de cara
¿estás embarazada?
No puedes llevar esa ropa
Me sobra tripa
Cuando adelgace me compraré esto
No puedo comer
Me gusta beber cerveza pero engorda
¡cómo has engordado!!
Estás muy gorda
No quiero engordar
¡Sé feliz perdiendo los kilos que te sobran!
No te cuidas.
Si te cuidaras un poquito…
HOy voy a portarme bien.
Hoy he sido mala, me he saltado la dieta
etc por que esta lista es infinita
Os prometo que mientras remaba con fuerza en el últimos metros pensé en todas y en mí.
En mi cuerpo perfecto que funciona de maravilla, que es poderoso, fuerte, atrevido, que cuando pienso que no puedo más me sorprende y encuentro otra reserva de fuerza.

Tengo 47 años, nunca me había sentido tan orgullosa de mi cuerpo como lo estoy ahora y ¡no hay derecho!

No hay derecho que tengamos que recluirnos detrás de las dietas, que tengamos que justificarnos todo el tiempo y que no podamos entregarnos con fiereza al placer de disfrutar de nuestro cuerpo de la forma que elijamos: haciendo deporte, comiendo, follando, paseando libres por las calles, contoneando las caderas.
NO hay derecho a que la gente opine de nuestros cuerpos, nuestros pesos, nuestra presencia.
NO HAY DERECHO a que nos roben el placer de disfrutar de nuestros cuerpos.
Soy consciente que no puedo pediros que no hableis de los cuerpos con desprecio, que no se hagan comentarios, comparaciones porque cada una vamos estamos en un momento distinto y pensamos diferente pero quiero decir una cosa:

¡¡Me pongo a DIETA!!

Dejo definitivamente de despreciar mi cuerpo serrano.
 YO estoy MUY ORGULLOSA d mi cuerpo.
Lo AMO, me encanta, lo disfruto, estoy muy agradecida por todo lo que me proporciona.

Resulta que he escrito un libro…

Hoy por fin lo he visto y sigo sin creérmelo mucho. Me parece como una película o un día de resaca que no estás muy segura de lo que has hecho la noche anterior, te vienen flahses y piensas “no creo”.

Pues así estoy. Llevo un montón de meses hablando con Isabel Blasco de la editorial Arcopress. He firmado un contrato. He pensado millones de posibilidades de como sería el libro. Lo he contado en bajito a unas pocas personas. He escrito 20 páginas llenas de razones para no hacerlo. He pasado montones de horas junto al ordenador. Lo he escrito. He tomado 1000 decisiones conscientes y millones inconscientes. He terminado el manuscrito, lo he enviado, lo han corregido, he visto las galeradas, la web con la pre-venta y sigo SIN CREERMELO.

Hoy me he levantado y he pasado una hora sin poder salir del baño (la adrenalina es marrón) he salido a la calle y me he encontrado con Javi, el dueño de ANTI, donde haré la presentación: Ya han llegado los libros.

He ido, lo he visto tocado, le he hecho una foto, me lo he traído a casa y todavía NO ME LO CREO.

¿tenéis algún truco para asumir que habéis escrito un libro? Lo necesito.

 

¡¡he escrito un libro!! (3)

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Hoy me doy la bienvenida a esta mi nueva vida.

Hoy abandono el círculo para caminar en linea recta.

Me doy permiso para saltar al vacío.

Para contemplarme sin filtros

Para hacer lo que quiera.

HOY me celebro. Me abro. Me comparto.

Hoy te cuento que se puede cambiar el final del cuento,

que se puede vivir sin medida, sin patrones, sin reglas.

Hoy me escucho.

Mi cuerpo listo para buscar la SALIDA

Para ir a mi encuentro.

Puedo ser yo misma, si quiero…

Soy una Orca.

Soy negra, grande, gorda.

Soy repudiada por los delfínidos. Me llaman BALLENA.

Soy madre y soy abuela.

Soy sabia y poderosa.

Soy fuerte y soy guerrera.

Soy sorora.

Me organizo, soy cazadora. Me alimento y nutro a mi manada.

Soy responsable y sensata. Si me atacas ¡te la cargas!

SOY UNA ORCA.

Vacío Social

Me levanto por la mañana, doy de comer a los peces,  la rumba se pone en marcha. Reviso mis likes.

Te veo en zumba.

Miro Colectivia. Me compro un bono de presoterapia.

Salgo de casa con la sonrisa puesta, hoy me he depilado, pero bien de verdad.

Hablamos del tiempo. Llueve. Hace más frío que ayer.

Ha subido el tabaco.

Detrás del mostrador cobro las bolsas de plástico. 5 céntimos. No me ves. Te chocas conmigo en la calle. No me miras.

Pongo la comida en plato y fotografío la delicia que desaparecerá sin quitarme el hambre.

Como chocolate.

Como picante.

Una galleta.

Un trozo de pan.

Abro un sobre de jamón.

Creo que me queda longaniza.

Un poco más de pan. Unas galletas.

Quizás un bol de avena me sacie.

Sálvame. Maria Lapiedra.

Jamón, jamón.

Hambre.

Esto que tengo es hambre.

Miro la nevera. Quiero comer algo y no sé lo que es.

Tengo hambre de algo.

Me meto en la cama llena y vacía.

Oda a María Lapiedra

Soy María Lapiedra.

Actriz porno, stripper, algunos dicen que puta.

Soy alta, guapa, rubia.

Si me tocas tu vida se desmorona, la gente te señala, tus sueños se destrozan, tu familia te abandona.

Soy a tu imagen y  semejanza.

Soy como tú quieres que sea. Sibilina y sinuosa.

Con tus prejuicios me hago una trenza, me calzo tacones y me voy a la guerra.

Tus insulto me dan de comer. Me llenan la cuenta.

Tu miedo me hace fuerte, libre, poderosa.

Con tus pensamientos construyo mi trono y me convierto en reina.

Soy Reina y tú, eres mi súbdito.

Reino en el salón de tu casa.

CALLA.

CALLA.

Es mi turno.

¡Habla María Lapiedra!

 

Para el 2018 quiero…

 

 

Todo y nada.

Nada.
Nadar.

Estar en mí.
Avanzar.

Parar.
No salpicar.

Mojarme.

Todo.
Respirar.

A mí.
Las olas constantes…

Un mar que no acabe

A ti.

Foto Angie Found

6 años casada conmigo misma

Hoy es el día de mi aniversario.

Ha llovido mucho desde entonces.

 

Lluvia de ideas, de proyectos

de síes y de noes.

 

Lluvia de amores,

de cuidados, de quedarse y de irse.

Lluvia de caricias

Lluvia de golpes.

 

Ha llovido por dentro y por fuera

El viento me ha agitado la mente

Ha granizado a veces

Ha helado. Ha nevado.

El frío se ha instalado en mi frente.

He buscado hogueras, chimeneas, soles,

mantas, guantes, abrigos…

F R I O F R I O F R I O F R I O F R I O

 

Me he dado calor, he buscado cobijo,

he sacado el paraguas, me he puesto a cubierto,

me he quedado en casa,

me he lanzado a la calle.

C A L O R C A L O R C A L O R C A L O R

AMOR

Pic by Angie Found

 

 

 

 

Me quiero. Me cuido. Nuevo taller en 2018.

El 8 de enero comienza una nueva edición de Me quiero. Me cuido con Relatoras.

¡¡No se me ocurre mejor propósito para comenzar el año!!

Me quiero. Me cuido.

Y no me resulta fácil.
En cuanto me despisto un momento estoy haciendo mil cosas que me alejan de mi cuidado, de mí amorío…
Siempre encuentro excusas, disfraces de amor para robarme mi tiempo…
-No tengo tiempo
-Esto es más importante
-Es que Pepita me necesita…
Pasan los días, las semanas y me doy cuenta que no me atiendo. No me escucho. No tengo tiempo para saber qué quiero, qué necesito…
Estar un rato a solas
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Violencia Sexual ¿qué puedo hacer yo?

Llevamos meses muy revueltas y activas con la salida del armario de los abusos y violaciones sexuales a mujeres. Mujeres de todo el mundo y en todos los ámbitos:

Hace unas semanas las actrices de Hollywood, desde su fortaleza, levantaron la voz y pusieron en primera plana los abusos que todas, de una forma u otra, hemos sufrido alguna vez en la vida.

En Alicante una mujer alza la voz leyendo su denuncia en una performance y las mujeres de las artes se unen para hacer fuerza desde la plataforma La Caja de Pandora,

Hace dos años una violación en San Fermines pone en relieve todas las violaciones y agresiones sexuales que se dan en el marco de las fiestas.

Hace unos días eliminan de la casa de Gran Hermano a un hombre que abusa de su novia inconsciente por el alcohol. El debate se abre otra vez en las casas.

Llevamos meses y meses escuchando historias horribles, reviviendo situaciones horribles incluso dándonos cuenta de que lo nos ocurrió aquel día que nadie le dio importancia fue, en efecto, una violación.

Estamos hartas.

Queremos hacer algo y hacerlo YA. Sentimos mucha rabia.

Normal.

Queremos protegernos y proteger a las que vienen por detrás. Queremos justicia, queremos que deje de pasar, queremos educación y, a veces, queremos venganza.

Normal.

Estamos hablando de nuestros cuerpos, de nuestras vidas.

Las redes sociales son el lugar perfecto para descargar nuestro dolor desde un lugar seguro, de fácil acceso. Queremos ayudar a toda costa y en esta forma loca de hacer el bien nos olvidamos preguntar

¿qué necesitas?

Yo confieso que me he encontrado en el sofá, escuchando las noticias, leyendo detalles de los casos, con ganas de cortar cabezas…

Normal.

No nos estamos dando el tiempo necesario para los cuidados y estamos en la acción sin miramientos. Parar, una vez más y preguntarnos

¿Qué necesito?

Yo necesito información. Información de expertas que me digan cómo actuar ante un caso mediático de una violación. Necesito que alguien me explique porqué me incomoda tanto ver las fotos de 5 hombres acusados de violación.

Me he puesto en contacto con una experta que trabaja con mujeres que han sufrido violencia sexual, tanto en el ámbito de la pareja cómo fuera de ella. Me ha dado permiso para recoger sus palabras pero no hace público su nombre por cuidar a las mujeres con las que trabaja, para no exponerlas.

Aquí van algunas de las ideas que me han ayudado a asentar mis sentimientos, a amueblar mi discurso y a saber qué puedo hacer yo desde las redes, en mi vida cotidiana y desde el activismo.

 

Cada ocho horas una mujer es violentada sexualmente (Ministerio del Interior. 2009) por eso es muy importante evitar personalizar en una historia en concreto, aunque a veces sea la manera de llegar a lo social y político. Al visibilizar UNA agresión estamos invisibilizando todas las demás, quitándoles la importancia que tienen.

Nosotras no podemos asegurar qué es lo mejor para la mujer agredida, no podemos decidir por ella. Solo ella sabe lo que le hace o no daño y lo que puede o no tolerar. No podemos hacer tutelaje de mujeres.

Hacer una exposición de las fotos de los violadores, puede que ayude a algunas mujeres víctima de violencia sexual, pero puede que a otras no. Muchas mujeres que han vivido violencia sexual, cada vez que ven la foto de violadores (los “suyos y “ajenos”) se sienten de nuevo violadas, se les vuelve a derrumbar la vida.

Aunque nos duela, porque nuestra intención es apoyar, publicar las fotos de los violadores puede revictimizar a la mujer y ya tenemos suficiente con el cuestionamiento y culpabilización que nos hace sistema judicial como para añadir otros ingredientes amargos.

Cada mujer tiene sus tiempos para relatar e integrar lo vivido, sus ritmos de recuperación, historias de vida diferentes que influyen en la forma de desenvolverse social y personalmente.

Nosotras no sabemos en qué momento del proceso personal está cada mujer. Por ello hay que ser cautelosas en la acción que decidamos hacer.

Lo que sucede con la movilización de las imágenes de los violadores de un caso concreto se podría considerar socialmente como un movimiento muy potente pero ¡ojo!, al personalizarlo lo que podríamos conseguir es justo el efecto contrario: que a la mujer que ha sido violentada sexualmente, le hagamos flaco favor.

La violencia machista sexual tiene muchos matices y muchas sutilezas que son necesarias conocer y no desvirtuar, porque corremos el riesgo de hacer daño a la mujer violentada, en vez de apoyarla.

Tenemos información y necesitamos hablar, movilizarnos, manifestarnos, dar voz, visibilizar, sensibilizar, etc. sobre las violencias hacia las mujeres desde formas saludables. Parar y pensar en qué repercusión podría tener en la mujer que ha estado expuesta a la violencia sexual la acción que elijamos hacer, sería otro aspecto a tener en cuenta.

Los juicios “paralelos” no ayudan ni al proceso judicial ni a la recuperación de la mujer.

-Con todo esto y nuestras ganas de apoyar ¿qué podemos hacer?

Es mucho más sanador decir “TE CREO“ porque valida su relato, su experiencia y su sentir, pudiendo convertirse en un hecho reparador para ella.

En mi opinión, cuando una mujer ha sido agredida sexualmente, es necesario poner el foco en su cuidado, acompañamiento y reparación y eso – entre otros agentes sociales- lo puede hacer adecuadamente un equipo de trabajo multidisciplinar formado y especializado en género y con enfoque feminista. En este sentido cobran especialmente importancia las profesionales especializadas que le acompañan en todo el proceso, pudiendo ver lo que ella quiere y lo que vaya necesitando.

Recordarnos que cada una hacemos lo que podemos y que todas estamos en contra y rabiamos por los hombres que nos violentan, pero ¿qué puede necesitar ella/as? Pongámonos en su/s lugar/es.

¡Seguimos!

¿Algún teléfono al que podamos llamar en caso de ser agredidas?

112 en caso de emergencias para que inicien las acciones de urgencia pertinentes con traslado al centro sanitario de urgencia correspondiente.

Cada Comunidad Autónoma cuenta con recursos especializados. El 016 es el contacto estatal y no deja huella. Quizá sea el número más accesible para derivar a uno u otro recurso en función de su ubicación.