sensaciones
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Tanto que aprender

Ya se que sobre pájaros y otros animales hay muuucho dicho desde Felix Rodriguez de la Fuente hasta nuestros días… pero yo soy una urbanita que adora el asfalto y que los únicos pájaros en los que me había fijado un poco más son las palomas, más concretamente las de plaza del Pilar, cuando nos comprábamos maíz para darles de comer y dejábamos que nos atacasen muertas de hambre¿?¿?¿?

El caso es que hace unos días unos pájaros han construido un nido en mi terraza y me tienen fascinada. Me siento en el sillón y puedo estar horas y horas observando lo que hacen y lo que dejan de hacer. Me arrepiento de no haber escuchado más a mi abuelo que era de pueblo y de esto sabía un rato, o a Jesús, un amigo que le encantan todos los animales del mundo y te cuenta con pelos y señales la vida de cualquier bicho, riete tu de los detalles del Sálvame.

Al principio mi presencia les alteraba, pero con el tiempo hemos tejido lazos y me tienen confianza.

Y, ¡aquí me tienes!, sentada en mi terraza e intrigada en cual será el próximo paso, por que de todas y cada una de las cosas que van haciendo estos pajaritos aprendo algo…

Lo admito, estoy enganchada a mis pajaritos.

El viernes nacieron  los polluelos y casi lloro de alegría cuando salí a las 9 de la madrugada con mi café en mano a la terraza y vi asomar unas cabecitas con un peinado punky y unos piquitos amarillos abiertos de par en par. ¡¡Eran tan pequeños que no piaban!!

Desde ese día no hago más que ver la entrega de estos padres a sus polluelos: desde que me levanto hasta la noche no paran de ir a buscar comida. Vuelven siempre con un buen gusanito, fresco, grande, vivo en la boca  lo dan a uno de sus niños mientras todos los demás pian su turno. Después salen volando inmediatamente van a por más.

En todos estos días no he oido una queja de los padres: No dicen ni PIO.

Vienen con el gusano, alimentan a los polluelos y vuelven a por otro. Los dos, padre y madre, por igual. Los niños pian desconsolados cuando llega el bocado reclamando su turno y callan mientras los padres van a por más.

No les veo calentarse la cabeza ni piando

“todo lo hago por vosotros”

“no tengo tiempo para mi”

“qué ganas tengo de que voléis solos…”

“quiero volver a ser la de antes”

“como me ha cambiado la vida!

y entonces  me doy cuenta de tooooodoooo lo que me queda por aprender de estos Colirojos (me dijo mi amiga Juncal que se llamaban así después de oír mis explicaciones, unos pájaros grises,normales con la cola un poco anaranjada…)

Sigo aprendiendo y ya os cuento…

2 Comments

  1. Jesus says

    Eso si que es suerte disfruta que dentro de pocos dias volarán y si te he visto no me acuerdo,son como el fuego y el agua te atontas viendolos.
    Muchos besos

  2. May says

    esa es la palabra, atontaos!!jejeje
    ayer a las 11 de la noche me llamó Koldo para que fuera a mirar como dormían!!

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