Entreno. Día 15.

Cuando me he despertado esta mañana lo primero que he pensado es:

Hoy voy a entrenar.

Para cuando me he sentado enfrente del café y las tostadas ya estaba casi, casi convencida de que no hace falta que cumpla con el plan rigurosamente y que esta semana ha sido rarita, especial e intensa donde las haya y puedo permitirme quedarme en casa vagueando sin parar, porque además es domingo y bla, bla bla.
Entonces me he agarrado al Facebook para atarme bien fuerte y no ir a entrenar y…

¡ZAS! en toda la boca

Me encuentro el siguiente comentario de María:

-May, estaba leyendo tu ultimo post. Me hace hasta ilusion, esperando la proxima entrega

Ha sido un empujoncito que he aprovechado a las mil maravillas. Voy a entrenar. Claro que sí. Voy porque me hace mucho bien. Voy porque disfruto caminando. Voy porque mi cuerpo me lo agradece. Voy porque me pongo en contacto con mis sentimientos. Voy porque me siento más y más fuerte cada día. Voy porque me gusta escribir sobre ello. Voy porque hay personas, como María hoy, que me dicen Te sigo.

Así que he salido.

50´andando

Pongo en marcha la aplicación del móvil, le doy al play

Respiro profundamente y un olor a marihuana se mete hasta el dedo pequeño del pie…

Durante 500 metros iba escuchando la canción y fumando maría, pensareis que podría haber adelantado al porreta pero no sabéis la velocidad que puede coger esta gente…

every thing is neeewwwwwww everything is neeeewwwwwww

De repente en vez de andar iba sobrevolando la ria…

oooaaaaaaaahhhhhh

No se si será la educación castradora  judeo-cristiana o que soy una cortarollos pero he acabado de raíz con tanta felicidad.

He respirado, adelantado al hijo secreto de Bob Marley y me he vuelto a centrar en el entreno. Un poco de organización #hombreya!

Me sentía bien, relajada, consciente de mi paso y sintiendo el plexo solar abierto, con fuerza, al pasar por debajo del puente del ayuntamiento he visto unas mesas y unas sillas. No he podido evitar pensar si las escuelas acabarán así, debajo del puente.

Sigo caminando. Veo al otro lado de la ría el camión de bomberos y pienso que me he equivocado de margen y que si hubiese ido por la otra hoy mi recuento de tíos  buenos hubiese batido récords.  Pero me tengo que ceñir a mi realidad dominguera. En este lado hay familias paseando, grupos excursionistas y poca cosa más…

Cuando llego a la mitad de entrenamiento comienza una fina lluvía. Me digo la suerte que tengo de caminar bajo este txirimiri sin importarme si  me mojo y emprendo la media vuelta.

La fina lluvía se anima y se vuelve una señora LLUVIA. Sigo caminando y diciéndome a mí misma que a veces en la vida no queda más remedio que mojarse. LA gente se resguarda en los puentes y pienso la de veces que me he quedado sentada esperando a que dejara de llover. Que no digo que sea malo si no que a veces es necesario mojarse y hoy era completamente NECESARIO para mí.

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Durante 25 minutos me ha caído más agua encima que en toda mi vida junta y ha sido maravilloso.

He llegado a casa empapada y viva.

Me he quitado la ropa, me he dado una ducha caliente y me he tomado un caldito casi hirviendo.

Cuerpos de bomberos: 1

Papa Noeles: 1

Tío buenos: 1

Domingueros: 10.000

Gotas de lluvia:1.000.000

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2 thoughts on “Entreno. Día 15.

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