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¿he sido o no he sido agredida?

Yo me sentí agredida, pero no estoy segura ya que no tengo moraduras que lo demuestren, igual cuando lo leas piensas que es una chorrada… no sé.

Estaba con un grupo de señores y dije:

Yo: Me molesta mucho esto. (una cosa en concreto que estaban haciendo en ese momento)

Señor 1: Más  molestaran otras cosas
Señor 2: Pues lo obvias
Señor 3:  No pasan cositas graves para molestarse por ESO…
Señor 4: Decir que te molesta ESO es de mierda. La opinión es como el agujero del culo todos tenemos una…Hiere los ojos ver a tías diciendo estas cosas. Fijaté
Señor 5: Nadie te ha dicho lo que tienes o no que sentir
Señor 6: ¿Y yo? ¿lo que me molesta a mi no cuenta?

YO: Solo estaba expresando un sentimiento mío.

Señor 1: Vale, vale, ya me callo, no sea que decir lo que pienso hiera sentimientos ajenos…
Señor 2:  Podemos opinar…lo siento…
Señor 3: Están los ánimos caldeados, creo que es provocación pura y dura…
Señor 4: ¿qué no te gusta ESTO? pues TOMAAAAA

YO: Marchaos de mi casa porque me estoy sintiendo agredida

Señor 1: ¿Esto sí es una agresión?? De verdad May, no te puedo entender…
Señor 2: ¡¡Grande Señor 1!!
Señor 4: ¡¡Más claro agua Señor 1!!
Señor 3: Es lo que pasa cuando tienes palmeros y te piensas que eres irrefutable
Señor 4: Pues no habernos invitado a tu casa
Señor 5: Pues échame
Señor 6: ¡¡Bravo Señor 1!!
Señor 2: Es que ya… molestarse por ESO
Señor 3: Egocentrismo en estado puro

 

(Extracto de la agresión que sufrí en redes sociales el 14 de noviembre de 19,44 horas al 15 de noviembre a las 9,37)

 

Se BUSCA: verbos para discursos vacíos que pretenden cambiar NADA.

Como actriz cuando trabajo un texto lo primero que hago es subrayar los verbos. Los verbos marcan la acción en escena; sin la acción, la escena está muerta, la actriz no pinta nada en el escenario.

Esta “tara” profesional me lleva a buscar los verbos en la vida, en los discursos, en las invitaciones, en los whatsup, en los titulares de los periódicos. Leo ávida buscando el verbo y a veces, muchas, no lo encuentro.

 

Hay propuestas que en principio me parecen atractivas y pienso ¡iré! antes de ir releo y no encuentro ningún verbo que me modifique, que me invite a la acción y, claro, ¡no voy!

Ya digo que es una tara maravillosa que me ha regalado el teatro: la acción.

Concretar, actuar, hacer, ser.

El discurso está vació si no hay acción. La actriz no tiene sentido si no hay acción. La escena no existe.

Lo mismo me pasa en la vida real.

Huyo de los lugares comunes con maravillosos sofás en los que sentarse a esperar, rodeada de verbos adjetivados o participios mulliditos en los que disimular que, en realidad,  estoy haciendo nada.

No me malinterpreten soy muy fan de hacer NADA pero no soporto decir que hago y no hacer.

¡Busco verbos!

Razón Aquí

busco verbos

NO hacer.

Tantos estímulos externos, tanta  información, tanta propuesta me deja sin tiempo para quedarme en casa conmigo misma.

Respirando, averiguando, sintiendo, estando…

Sin hacer nada de provecho.

Sin producir.

casa (2)

Los cuidados

O quizá debería decir los compromisos conmigo misma.

Septiembre es, para mí, un  mes difícil.

Me cuesta la vuelta a la rutina, al frío, a menos horas de sol…Es un mes de parar y meterme en una cueva incómoda,  no me gusta pero es necesario atravesarla para renovarme… vamos que el otoño me AFECTA.

Justo ayer me di cuenta que hace ya 6 años que en septiembre estoy haciendo CUIDADOS INTENSIVOS de 21 días.

Comencé con 21 días sin internet:

Otro retiro que me sentó de lujo y que luego he compartido con otras fue el “Me quiero. Me cuido” . Lo inventé un septiembre de hace 3 años, fue como una UCI móvil en medio de un accidente emocional que me había dejado patas arriba.

El año pasado no hice nada para mí, ni 21 días, ni dos segundos y… ¡casi enloquezco!. Este año (“con la sabiduría que me da el fracaso” extremoduro) me lancé a un nuevo programa de Cuidados Intensivos.

21 días nadando en el mar.

Ninguna sorpresa, diréis, con la brasa que llevo dando todo el veranos con nadar en el mar.

Bueno, pues sí.

Hoy es el día 9 y no puedo estar más contenta.

El mar es medicina pura y combinado con esta “obligación” de cuidarme está siendo una puta maravilla.

Mi cuerpo está más libre que nunca. Mi mente relajada. En cuanto intento agarrarme fuerte a algún pensamiento destructivo, muy típico de mis septiembres, aparece en mi cabeza: a las 5 estaré nadando y vuelve la calma.

Suerte que es septiembre, hay mareas vivas y…

¡JA!

aquí no hay pensamiento que valga.

El mar te impone el presente. Las olas te dan hostias en la cara, los brazos empujan con fuerza y notas cómo no avanzas, no avanzas, no avanzas a pesar de todos tus esfuerzos. No puedes controlar lo incontrolable.

Mar

Foto Iñaki Melgosa

No puedo controlar lo incontrolable.

No puedo controlar lo incontrolable.

AY! el mar. Qué maravilla.

Al final un día y otro día llego a la orilla.

Créeme cuando te digo que salgo más viva, feliz, llena y vacía que nunca.

Quiero vivir junto a la orilla y recordarme cada día que soy yo la que da las brazadas pero es el mar el que manda.

(gracias a las Orca Maris que están haciendo este viaje)

 

Día 5.

Todavía menos presión.

Descansar en el mar.

Reconocerme en el placer de no hacer.

Dejarme llevar.

REconocerme.

Darme la oportunidad de explorar.

Bajar las expectativas, pero de verdad.

Flotar.

Disfrutar

Soltar.

Soltar.

Soltar….

 

Día 4.

Flotar.

Jugar.

Hundirme.

Avanzar.

Sin prisa. Sin esfuerzo. Sin. Sin.

Navegar. Dejarme llevar.

Disfrutar.

Sin compararme.

Sin medirme.

Sin justificarme.

Liberar.

Soltar.

Flotar. Dar la voltereta.

Nadar.

Sin apretar.

Sin empujar.

Nadar.

Soltar.

 

 

 

Cuidados Intensivos. Día 2.

Mejor, Más fuerza, más rabia, más potencia. Más dirección.

Decir NO me sienta de maravilla.

Bracear me libera, me suelta el cuerpo, la espalda, las tetas. No me duele nada. No me preocupa nada.

Floto.

Me dejo llevar. Me hundo hacia atrás.

El viaje. EL tiempo. Mi tiempo.

Yo.

24 horas sin estar en el agua se me hacen largas. Quiero volver al mar ¡YA! ¡ahora! para descansar, flotar, soltar, respirar y para dejar de pensar que no puedo. En el agua me siento capaz, poderosa, fuerte, sabia…

De mayor quiero ser sirena.Sue Austin.jpg

 

UCIO. 21 días en el mar.

Día 1.

Esto no es un reto. Esto son cuidados extremos, me  lo digo y me lo repito para mis adentros, en voz alta, en bajito, me lo escribo y me lo aprendo.

Es medicina.

Es un plan urgente. Emergencia pura. Estoy que no me encuentro.

Septiembre me enloquece. Eso ya lo sé. Cada año lo mismo. El agujerito es cada vez menos profundo pero igual de dañino por lo que lo conozco. Si ya sé donde está, qué daño me hace no sé porque vuelvo a meterme cada SEP TIEM BRE.

Ayer no disfruté ni un segundo. Cada brazada me enredaba más y más en el hilo de pensamientos, menuda maraña. Entré cabreada y salí cabreada. Hoy estoy todavía MÁ enfadada. Más radical aunque a mí me gusta llamarlo Exquisita. No paso ni una. Me gusta no pasar ni una aunque me gustaría más ser radical sin hacerme daño, sin tener que estar enfadada, desde la dulcura, como esa página…dulzura radical

El libro “Mamá,me ha venido la regla” vuela libre.

Ha llegado el momento de soltar el libro que tantas alegrías nos ha dado, Mamá me ha venido la Regla surca los mares libre para que todas las niñas del mundo puedan leerlo.

Puedes bajártelo pinchando este enlace:

mama-me-ha-venido-la-regla

¡¡Que vuele!!

¿qué es?

Mamá, ¡me ha venido la regla! es un cuento que habla sobre la regla, la menstruación, y lo hace sin rodeos ni dramas. Un cuento para madres e hijas, ideal para explicar a las niñas qué es y qué supone y también para explicar a los niños y hombres, para que se empiece a dar la importancia que tiene la regla en realidad.

Pero también es un cuento para mujeres adultas que nos ayuda a reconciliarnos con nuestra regla y a sanarla. Es una invitación a la conversación, un círculo de mujeres, un punto de encuentro desde el que reflexionar acerca de nuestro cuerpo.

Mamá, ¡me ha venido la regla! es un cuento maravilloso, con unas ilustraciones bellísimas y un texto claro, conciso y directo que no deja indiferente a nadie.

Apuntes para el mes que viene

¿Sabes esas historias que cuenta la gente que ha estado a punto de morir?
Que de repente le pasa toda su vida enfrente, como una película.
Eso me pasó a mí ayer.
Lo extraño es que no fue en un accidente o rozando la muerte,
fue en un momento de felicidad sublime (igual eso es la muerte)
tanta que te tiemblen las rodillas y tienes que sentarte disimuladamente para no dar el cante.
Me pasó por delante,
me recorrió el cuerpo entero,
se me llenaron los ojos de lágrimas
al sentir la certeza de que estoy donde quiero estar,
haciendo lo que quiero hacer,
dando lo que quiero dar
y recibiendo más de lo que nunca soñé.